Santos

 

¿Cualquiera puede ser santo? ¿Qué dice la iglesia?

¿Sabías que la iglesia católica tiene más de 10 mil santos? ¿Por qué existen tantos? Es normal que quienes crecen bajo la fe del catolicismo veneren a los santos en altares con velas, flores, se les pida ayuda, entreguen ofrendas y oren por los favores concedidos ¡Ellos son milagrosos!

Para los creyentes son un modelo a seguir. Los santos tienen una relación más cercana con Dios, interceden por la humanidad ante el creador, él que les ha otorgado poderes divinos para hacer milagros en la tierra.

Al depositar la fe en el catolicismo no solo se cree en Dios, sino también en el amor y entrega del hombre por la humanidad. En más de 2 mil años son muchas las personas que con su bondad infinita se han ganado un espacio en el cielo y la veneración de los hombres, de allí el reconocimiento que les otorga la iglesia como santos.

Al creer en estos seres llenos de divinidad no solo se cree en Dios, sino también en su creación y en que todos podemos ser mejores gracias a la misericordia del Todopoderoso.

¿Qué son los santos?

Para entender el significado de ser santo empecemos por el vocablo, proviene del griego “hagáis” que significa “consagrado a Dios”. En la religión católica los santos son hombres y mujeres que en vida se dedicaron a la religión y tuvieron una entrega total al Todopoderoso y tras pasar las puertas del cielo han tenido manifestaciones en la tierra denominadas como milagros.

Según las sagradas escrituras todos los seres humanos podemos ser santos porque al ser bautizados se elimina el pecado de nuestras vidas, además con la sangre y cuerpo de Jesús entregados para el perdón de los pecados el hombre fue hecho santo.

Sin embargo, recordemos que la humanidad tiene libre albedrío y  depende de cada quien respetar las doctrinas de la iglesia, hacer el bien, llevar una vida libre de pecado y entregar todas las acciones al señor.

¿Qué se necesita para ser santo?

No basta con seguir las leyes que rigen a la iglesia, desde el siglo XVIII la fe católica tiene un riguroso proceso que convierte a una persona, que en vida se entregó por completo a Dios, en santo. Son cuatro los pasos fundamentales:

  1. Ser siervo de Dios: Se postula ante la sede a una persona que en vida tuvo todas las virtudes para estar en la corte de Dios. La iglesia examina si es posible o no hacer el nombramiento.
  2. Ser venerable: Para llegar a ser venerable, se reciben testimonios de personas que conocieron al ya siervo de Dios. Se estudian los hechos y se determina si tiene todas las virtudes para avanzar en el proceso.
  3. Ser beato: Es aquí donde se pone a prueba la divinidad,solo llegan a ser beatos quienes hacen milagros. La iglesia estudia el caso detalladamente y determina si ha ocurrido o no el milagro.
  4. Ser santo: La máxima distinción se alcanza tras probarse un segundo milagro. Es el papa (máximo representante de la iglesia en la tierra) quien da el visto bueno.  

Los santos de la iglesia católica provienen de todas las épocas y de varias partes del mudo, muchos de ellos mártires que llevaron una vida pura y entregaron todo para seguir los designios del señor. Este tipo de acciones demuestran al hombre que todos los cristianos pueden llevar una vida más pura, que la santidad a la que hemos sido llamados es una realidad y queda en manos de cada quien alcanzarla.