Orishas Jerarquía

 

Conoce a cinco de los orishas más importantes de la santería

¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir “soy hijo de Obbatalá” o “Yemayá me protege”, tal vez un “todo se lo debo a Oshún”? quienes forman parte de la santería llevan muy arraigado el sentido del agradecimiento y respeto hacia las deidades, no podía ser de otra manera porque ellos son los padres de la humanidad.

401 orishas conforman la santería, tienen en su poder todo lo relacionado al hombre y el planeta. Son los gobernantes de la naturaleza, de las personas y de todo lo que nos rodea. En la religión santera existe un único Dios: Olodumare y son los orishas quienes vienen a la tierra en su nombre a tratar asuntos de la humanidad.

De estas poderosas deidades recibimos mensajes, nos conceden favores y a cambio agradecemos con rituales, ofrendas y regalos. Todos están en el panteón yoruba, vienen a nuestro encuentro al ser invocados. Tienen un orden jerárquico y tras la expansión de la religión por todo el mundo unos se han convertido en más populares que otros.

En esta oportunidad hablaremos de 5 de los orishas más poderosos.  

 

Obbatalá

Ocupa el lugar más elevado entre los orishas. A él se le atribuye la creación del hombre, por lo tanto es el padre de la humanidad.  Representa la sabiduría e inteligencia, salud y poder de sanación. Es un orisha justo, así que siempre busca llenar la tierra de paz.

Los hijos de Obbtalá deben tener como premisa el respeto, porque como padre no tolera las imprudencias. Ante él siempre se debe ir de blanco, cubrir muy bien el cuerpo porque no le gusta la desnudez.

 

Yemayá

Es la madre de la humanidad en la tierra y de todos los orishas, representa la fertilidad, inteligencia y vida, es la protectora de las mujeres embarazadas. Se le encuentra en las aguas porque es la diosa de los mares, se dice que es una de las deidades más poderosas.

Tiene mucha gracia en sus movimientos, se balancea como las olas del mar y al mismo tiempo puede causar un torbellino.

Para ser un hijo de Yemayá hay que tener mucha fuerza, convicción, un gran sentido de la paternidad, cuidar muy bien de los hijos. Quienes se coronan con esta orisha aman el lujo y hacen lo posible por tener un estilo de vida con cosas materiales costosas.

 

Oshún

Es dueña del amor, se trata de una orisha femenina que irradia sensualidad. Representa alegría, buenos sentimientos, protectora de las mujeres y de la maternidad. Su ímpetu femenino le da un carácter muy fuerte, el perdón no está en su vocabulario.

Quienes se coronan con Oshún deben saber que es la deidad más estricta, con ella no hay errores ni vuelta atrás. Para ser hijo de Oshún es importante socializar, ser simpáticos, ver los aspectos positivos de la vida, llevar cada día con alegría y al mismo tiempo respetar las normas de la religión.

 

Shangó

Es un guerrero valiente, Dios de la guerra, dueño del fuego, los rayos y el trueno. Representa riqueza, amor por la vida, llevar cada día intensamente. Shangó ama la música y el baile, por eso se dice que es dueño de los tambores.

Es identificado con Santa Bárbara, además cuenta su historia que es mujeriego y de aspecto físico muy atractivo.

Tiene el don de la adivinación y además es curandero, estas características la heredan sus hijos en la tierra. Para ser hijo de Shango hay que ser trabajador, valiente, inteligente y hacer todo con mucha pasión.

 

Elegguá

Un guerrero importante, él es el dueño de nuestros destino. Trae a la vida de los hombres todo lo bueno que nos sucede, pero también lo malo, de allí que infunde respeto y temor al mismo tiempo. Él lo es todo, el inicio y el fin, la vida y la muerte, lo bueno y lo malo.

Es tan importante que en los rituales es el primero en ser llamado y también el último en despedirse. Se trata de un orisha protector, abridor de caminos, por eso a él se le invoca antes de iniciar cualquier proyecto o tomar decisiones.

Para ser hijo de Elegguá hay que ser inteligente, de pocos escrúpulos, de escasas palabras pero precisas. No nacieron para estar siempre en casa, todo lo contrario emprenden aventuras de manera constante.